Publicado en la revista “MENSAJERAS EN EL AZUL” nº 100 de Julio-Agosto 1960

Las tres únicas cualidades que deben exigirse a nuestras palomas según cierta escuela son:
1.- Inteligencia o sentido de la orientación = Cualidad esencial
2.- Las cualidades morales = Valor, voluntad, tenacidad
3. Los medios físicos = Fuerza, flexibilidad, resistencia
¿ De qué viene este sentido de orientación ¿, ¿qué son en realidad estas cualidades morales ?, sin las cuales no existe un buen palomo …. ¿. He aquí la cámara oscura, la puerta de la cual nos esforzamos, desde hace mucho tiempo, en entreabrir.
Si se intentaba conseguir una definición podríamos decir “el retorno al nido” es una “actividad intencional”; es por su naturaleza, finalista; es un acto instintivo; no es, pues, la sola puesta en marcha de un mecanismo preformado, de un reflejo, de una manifestación altamente inteligente. “La vuelta al nido” no es más que la realización de un objetivo, es un acto instintivo, o “instinto de nidificación”. Y para realizar todas estas habilidades la paloma debe poseer un montón de actividades psíquicas y sintéticas, que componen el instinto, de conocimientos adquiridos capaces de dar escape al proceso, una tendencia que le manda y dirige, y una emoción que manifiesta la tendencia.
Existen pues, en el retorno al nido, dos partes características:
1.-. La parte psíquica: conocimientos, tendencia, emoción.
2.- La parte motriz

ESTUDIO DE LA PARTE PSIQUICA DEL VUELO AL NIDO

Cojamos uno a uno los factores, los elementos de esta cadena psíquica, sintética del retorno al nido.
1.- La parte cognoscitiva, o conocimiento.
El instinto podría definirse como un conjunto de maneras de actuar, de actividades que son innatas, no aprendidas, y que representan una permanencia, una estabilidad.
Ejemplos: Un gato joven la primera vez que se halla frente a un perro adopta una actitud propia de su especie, independientemente de toda experiencia anterior.
Un pollito salido de un huevo incubado artificialmente, se acurruca, no obstante, debajo de su madre adoptiva.
Una ardilla criada en cautiverio esconde sus alimentos para constituir con ellos su reserva alimenticia, y ello se produce sin haberle sido enseñado por nadie.
Pero la paloma mensajera, que es un animal que se halla en un plano elevado dentro de la escuela zoológica, ya no coloca estos actos puramente instintivos, es decir no modificados por las costumbres adquiridas bajo la dirección de la inteligencia; en ella la manera de actuar instintiva, resulta de actividades psíquicas encadenadas en serie y de estas actividades psíquicas, los factores mentales, que se hallan colocados al principio de esta serie de actos, son de orden representativo, son sensaciones, imágenes, recuerdos, en una palabra percepciones.
Ejemplo: La paloma satisface su instinto de nidificación, por una serie de actos expuestos, no solo por una manifestación de instinto puro, por una actividad innata, sino por un acto que realiza después de un aprendizaje, por discernimiento individual, por aptitud en utilizar el saber anteriormente adquirido de modo de producir nuevas adaptaciones. De hecho, si examinamos una paloma joven al saltar del nido, la vemos atareada, saliendo, entrando, y esta operación se produce numerosas veces, inspecciona, mira con el cuello tendido todo lo que ocurre a su alrededor: observémosla, en su primeros vuelos vemos que los efectúa alrededor de su palomar, poco a poco los círculos extienden su diámetro de una manera progresiva, si en su vuelo se mezcla con la bandada de palomas más veteranas que ella, y éstas se alejan excesivamente, podremos darnos cuenta de que la paloma joven, las abandona tan pronto llega al límite de lo por ella conocido.
Este modo de hacer no se explica sin la intervención de actividades representativas, sin un encadenamiento de conjunto, de datos provinentes de los sentidos (vista) y de la imaginación; puesto que el conocimiento de los puntos de orientación que la paloma adquiere en el curso de sus vuelos de exploración y que deben guiar su retorno al nido, debe ser considerado un todo sintético, un todo geográfico, un mapa, un plano de los lugares de los cuales su nido forma parte. La vuelta al nido, es pues, una de las fases del comportamiento instintivo total y no puede hacerse más que por medio de percepciones de imágenes, de recuerdos; es por consiguiente una aplicación de las experiencias vividas al momento presente. Este “retorno al nido” es un acto inteligente pero aquí, la inteligencia sirve al instinto y esta servidumbre es esencial, y que el poder de percepción (imágenes, recuerdos) está muy especializado y no puede explicarse por la constitución del cerebro y de los órganos de los sentidos, sino por la “significación” que el objeto de la percepción posee para el animal. Es lo que diferencia este acto inteligente de todo acto de la inteligencia humana, el hombre puede llegar a apartarse de lo que es puramente instintivo, mientras que el animal se halla en toda ocasión sujeto a dicho instinto. Es humanamente imposible decir con certeza que impresiones sensibles son las que posibilitan la función del retorno al nido, y cuáles de ellas desempeñan un papel principal, pero parece que las visuales son de gran importancia, y lo que aboga en pro de esta hipótesis, es el ejemplo más arriba mencionado de la educación de la paloma joven; volveremos a tratar esta cuestión.

SEGUNDO ELEMENTO
LA TENDENCIA

El acto instintivo del retorno al nido está encabezado por una actividad percepcional, más o menos compleja (sensaciones, imágenes). Pero la aptitud en producir esta actividad perceptiva es consecuencia de la constitución innata del animal, y la poseen por consiguiente todos los seres de una misma especie. Y esta aptitud, esta tendencia no es, en realidad, más que un impulso interno que conduce a la paloma hacia un determinado objeto, un determinado fin, útil al individuo y a la especie.
Esta tendencia es por consiguiente y esencialmente finalista y es precisamente lo que caracteriza el fenómeno instintivo, “la tendencia finalista”.
Por poco que queramos reflexionar sobre tal hecho, nos daremos cuenta de que el retorno al nido no puede ser más que el resultado de un reflejo motor, o de una tendencia.
Pero caso de tratarse de un reflejo, veríamos:
a).- La reacción motriz sería siempre la misma. En cambio aquí vemos que no es siempre igual, en cuanto se presenta un obstáculo, podemos comprobar como adapta formas distintas, mediante las cuales el esfuerzo instintivo se manifiesta en su forma verdadera de actividad intencional. La paloma que debido a dicho obstáculo ve fallida su primera tentativa, cambia su línea de acción y prueba otra.
La adaptabilidad de la operación instintiva a las circunstancias del momento, forman parte de su esencia, y esta adaptabilidad consiste en poner en acción, tan pronto uno como otro, de los mecanismos motores.
El más bello ejemplo que podemos mencionar de esta adaptabilidad a las circunstancias del momento, nos lo citan los señores Somville y Vanderschelden en su libro “LA APTITUD AL VUELO DE LA PALOMA MENSAJERA” en su capítulo “Del viento”. Y este carácter intencional no es lo más importante, ya que mientras la parte cognoscitiva y la parte motriz pueden variar, la tendencia, (parte apetitiva del instinto), así como las emociones (parte afectiva) son invariables, estables.
B).- La reacción motriz será producida siempre cuando los órganos de los instintos sean puestos ante los objetos que excitan el instinto; y, sin embargo, esto no ocurre de una manera inexorable, es preciso por consiguiente otro factor que reúna la parte cognoscitiva, o sea el conocimiento, las imágenes, a la parte motriz, y este factor es la tendencia, el impulso.

TERCER ELEMENTO
LA EMOCIÓN

La emoción, parte afectiva del instinto, es la manifestación de la tendencia y entre la emoción y la tendencia existe un lazo específico, donde cada especie de instinto se revela por una emoción específicamente diversa llamada “emoción primaria”.
Las emociones nacen, pues, de los instintos. Si varias tendencias actúan juntas, engendran emociones complejas, que pueden ser, o bien secundarias, si hay sencillamente fusión entre las emociones, o crear el “sentimiento” si está formado por un conjunto de emociones primarias, que sean actuales o anteriores. De manera que la emoción puede producirse después, o sea en el momento en que el objeto del sentimiento vuelve a hacerse presente en el espíritu. El sentimiento es, pues, una organización compleja y estable, una “estructura” consistente en disposiciones subconscientes revelando su influencia en ciertas ocasiones en que despiertan y vuelven a ponerse en actividad.
Cada emoción primaria va acompañada de un tono afectivo, sea placer o pena, que es la fuerza dinámica de la acción (el placer atrae, la pena repele, hace escapar o paraliza).
Las emociones secundarias y los sentimientos acarrean alegría o tristeza, que son unos afectivos más complejos que el placer o la pena.
Nos podemos dar cuenta de que es por todo un complejo representativo y emocional que los instintos, fuerzas naturales principales y primitivas, de ser tenidas como el resorte de la parte motriz del vuelo al nido.
Ejemplo: El instinto sensual.
El instinto de reproducción no tiene una emoción específica, puede ser fuente de estados afectivos intensos, pero no se le puede unir graciosamente, a otro u otros instintos.
Hereda por su unión con los instintos paternales, las emociones tiernas, deseo de proteger, pero a este acto se le unen, por encima de todas las demás, dos emociones:
a).- Los celos en el macho, que no son más que un estado afectivo derivado y complejo, ya que proviene de dos instintos que han hecho converger sus afectos: instinto de reproducción e instinto irascible de combatividad.
b).- El pudor en la hembra sale de la fusión del instinto de reproducción con el instinto de sumisión.
Del análisis en que se descompone el “amor-pasión” de la paloma, llegaríamos a la conclusión de que lo que el aficionado busca mediante una serie de trucos, comprendido el de la viudez, de crear sobre el cerebro de la paloma, es la causa de sus éxitos.
Pero debemos desengañarnos, nada hay más falso que todo ello.
Y ello lo demostró claramente el Sr. Vanderschelden, el día que escribió; “¿Cuáles son los machos que separados de sus hembras guardan sus huevos durante 48 horas?”…
¿Cuáles son los machos que separados de sus hembras, les permanecen fieles por espacio de 24 horas, si hallan otra que les sea complaciente?…
¿Cuál es el viudo que no procura hallar una hembra a la marcha y a la vuelta? …
¿Qué diremos de estas hembras que en muchas ocasiones son todavía más olvidadizas? …

Doctor R. VION